Muerte y desolación
¬ Augusto Corro miércoles 18, Nov 2020Punto por punto
Augusto Corro
Los mexicanos somos atacados por la pandemia del coronavirus (Covid-19) y seguimos sin la vacuna salvadora. Son las medidas sanitarias nuestras únicas defensas contra el contagio; pero importantes sectores de la población se niegan a cumplirlas.
Por ejemplo, las playas de Acapulco, las fiestas en las ciudades, la invasión de transeúntes en las calles y las aglomeraciones en el transporte público, nos muestran que algo falla en la actitud solidaria, pues no se tiene el ánimo suficiente para enfrentar la pandemia.
En esas condiciones se reducen las posibilidades para erradicar o para controlar la pandemia y sus efectos mortales. A lo anterior debe agregarse la política errónea de las autoridades sanitarias que no dan pie con bola en su lucha contra el coronavirus.
En las cifras recientes, van 98 mil 861 decesos y más de un millón de contagios. Datos suficientes que nos muestran que la pandemia avanza sin contemplación alguna. No hay duda de que estamos en una situación difícil, angustiante.
¿Pero cómo entenderá la gente, que el coronavirus es poderoso y que se contagia con extrema facilidad? ¿Cómo explicarles que una de las maneras de detener la pandemia es quedarse en casa? ¿No han visto las agonías que padecen los afectados por el virus?
El tema viene a cuento porque la Ciudad de México se encuentra a punto de regresar a semáforo rojo y los capitalinos continúan con sus fiestas, con la asistencia de considerable número de personas que en caso de contagiarse, se convierten en transmisores directos de Covid-19.
Desde el inicio de la pandemia, las autoridades recibieron miles de quejas de reuniones para bailar e ingerir bebidas embriagantes en la vía pública o en el interior de las casas. Claro, esas acciones elevan las posibilidades de mayor contagio.
En materia de salud vamos a la deriva. Los anuncios sobre las vacunas y su efectividad son una burla: un día informan que ya se dispone del mejor antídoto y al otro día se desmiente. En unos casos se anunció que las primeras aplicaciones del antivirus serán el próximo mes; en otros, que no se sabe para cuándo.
Lo mejor será llenarnos de paciencia y esperar el milagro salvador. En la medida de nuestras capacidades colaboremos con la aplicación estricta de las medidas sanitarias, que repetiré hasta el cansancio:
Lavarse las manos continuamente, toser o estornudar protegidos con el antebrazo, guardar la sana distancia, usar el cubrebocas y quedarse en casa, esta decisión evitará que usted contagie o se convierta en transmisor del virus mortal.
Huracanes e inundaciones
En vano tratar el tema de los huracanes y las inundaciones. Cada año es lo mismo y las autoridades municipales, estatales y federales nunca se preocupan por las medidas preventivas para evitar los daños a la población.
Con anticipación suficiente se conoce el número probable de ciclones, pero este dato parece no interesarle a nadie, salvo a los meteorólogos que se encargan de anunciarlo. Las demás autoridades únicamente se interesan cuando ya tienen el problema de las inundaciones.
Lo que ocurrió en Tabasco hace varios días no será la última vez. Pasará un tiempo y se olvidará la tragedia de los pobres que sufrieron las inundaciones en sus casas y que saben que la historia volverá a repetirse.
En temporada de huracanes, todo mundo lo sabe, se llenan las presas y como estos depósitos gigantescos de agua no son controlados o regulados, siempre existen las posibilidades del rompimiento de sus muros y las amenazas de inundaciones.
Pero como el problema se presenta cada año, entonces, cada año se debe atenderse con medidas transitorias para la ocasión y esperar el nuevo ciclón y la respectiva inundación. Gobiernos de todos los colores van y vienen y ninguno mostró interés alguno para aplicar medidas que eviten inundaciones y daños a la población.
A propósito del asunto, ¿alguien sabe qué hace el gobierno de López Obrador para evitar los resultados negativos del cambio climático?
Cabe señalar que entre otros muchos efectos, el calentamiento global multiplica los fenómenos climáticos extremos -inundaciones y sequías, olas de calor y de frío-, agrava los procesos de desertificación y erosión y supone una pérdida generalizada de diversidad.
Pero a las autoridades mexicanas poco a nada les preocupan los efectos del cambio climático, pues cada vez que estos se presentan se atacan con medidas temporales. En esta ocasión, en Tabasco se desviaron las aguas de la presa Peñitas a las zonas bajas de Tabasco, para evitar la inundación en Villahermosa.
Se salvó la capital tabasqueña de la inundación, no así los municipios de Centla, Jalpa y Nacajuca, habitadas principalmente por indígenas chontales, población que vive en la pobreza, acostumbrados a padecer los ataques de la naturaleza, con el mérito de que nunca se quejan. Ojalá y ya no lleguen más ciclones a la zona. Los tabasqueños ya tuvieron suficiente castigo. ¿Usted qué opina amable lector?