Vicios ocultos con Ebrard
¬ Alejo Sánchez Cano lunes 17, Mar 2014Como veo, doy
Alejo Sánchez Cano
- Las mentiras de Felipe Calderón
Llaman la atención los argumentos que da el ex jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, respecto de lo que ocurre en la línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo -Metro-, donde el servicio fue parcialmente cerrado al público por funcionar con diversas fallas que ponían en peligro a los usuarios. En conferencia de prensa dijo que la suspensión puede derivar de “vicios ocultos” de la obra.
Y como todo apunta que hay responsabilidad administrativa de su gestión por la obra mal entregada, presuroso el ex mandatario salió a decir que “el contrato de la obra incluye un acuerdo para la solución de vicios ocultos el cual vence en 2015” y que esa cláusula contractual obliga a la empresa constructora a asumir los costos que se deriven en las fallas que se están presentando.
Agrega que “hay un acuerdo de vicios ocultos para que lo que vaya surgiendo en el camino, tú como Sistema de Transporte Colectivo lo vas puntualizando y el consorcio que construyó tiene que cubrirlo”. Y tal vez tenga razón, pero lo que no reconoce es que fue su gobierno el que apresuró los trabajos para entregar la obra antes de concluir su gestión y ese apresuramiento influyó en la realización de supervisiones y peritajes técnicos, que si se hubieran hecho con tiempo suficiente el servicio no habría iniciado en esas fechas, lo que seguramente pesará en la defensa de los constructores.
Pero ya que el ex jefe de gobierno habla de vicios ocultos en las cláusulas contractuales de obras y servicios del Distrito Federal, no estaría mal que la administración de Miguel Ángel Mancera echara una revisada al contrato establecido en el segundo piso del Periférico, porque allá por el sur de la ciudad, en la salida a Cuernavaca, la obra quedó literalmente “botada” con estructuras que a todas luces dan señales de la existencia de una obra inconclusa, pero sobre todo porque hasta donde sabemos fue un compromiso de gobierno y lo más seguro es que su costo ya se haya liquidado.
Por cierto, habría que revisar el nombramiento que como “Mejor Alcalde” recibió Marcelo Ebrard en 2010, después de un proceso que según integrantes de la fundación City Mayors duró 18 meses, donde en la primera ronda 118 mil personas nominaron un total de 840 alcaldes y en una segunda etapa más de 320 mil personas de todo el mundo votaron para elegir a su favorito en una lista de 25 finalistas.
En su momento, los organizadores destacaron que más allá del tamaño de la ciudad que gobiernen los contendientes, para otorgar el premio se aplican criterios de calificación basados en el liderazgo, en la visión, la buena administración, la integridad moral, la conciencia social y económica, la defensa del medio ambiente y la habilidad para fomentar buenas relaciones.
La terna finalista se compuso por los nombres de Marcelo Ebrard, jefe de gobierno de la ciudad de México; Mick Cornett, alcalde de la ciudad de Oklahoma, Estados Unidos, y Domenico Lucano, de Rice, Italia. Qué bueno que correspondió el reconocimiento al mexicano, pero con lo que ahora sucede en las obras del gobierno marcelista, con fallas o inconclusas, lo más seguro es que sus competidores estén pensando también en la existencia de “vicios ocultos” en ese proceso para elegir al mejor alcalde del mundo. Yo opino igual.
Paso sin ver.- Para entender correctamente las mentiras del gobierno de Felipe Calderón respecto a la declaración de la “supuesta” muerte del narcotraficante que había sentado sus reales en el estado de Michoacán, Nazario Moreno González “El Chayo”, pues es necesario ver el contexto político en que se decretó la muerte virtual del personaje que hace unos días, ahora sí, fue abatido por las fuerzas armadas de las secretarías de Marina y la Defensa Nacional.
Era diciembre de 2010, casi seis meses antes del proceso electoral para renovar gobernador en la entidad, donde todos los pronósticos apuntaban que el gobierno perredista, encabezado por Leonel Godoy, sería sustituido por un gobernante que podría surgir de las filas del Partido de Acción Nacional (PAN) o del Partido Revolucionario Institucional (PRI), los fracasos de los gobiernos emanados del PRD eran inminentes en todos los rubros, pero más se notaba en la lucha contra el crimen organizado y por el contrario existía la percepción de los michoacanos que desde el poder se protegía a los “malosos”.
Conocedor de ese diagnóstico, el gobierno federal puso en juego todas sus canicas y con una ruidosa estrategia de medios había iniciado en Michoacán su guerra contra el crimen y en paralelo también había iniciado de manera subterránea la promoción de la “hermana” del presidente, Luisa María Calderón, para ungirla como candidata del PAN en dicha entidad. Y de todo ello existen registros periodísticos que confirman dichos movimientos.
Pasó el tiempo, el operativo conocido como “El Michoacanazo”, donde fueron acusados 11 presidentes municipales por supuestas relaciones con el crimen organizado y diversos funcionarios del gobierno estatal, poco a poco se diluía por la falta de pruebas contundentes y junto con ello se diluía también el proyecto político para la “hermana”. Algo tenían que hacer para seguir con las aspiraciones familiares de gobernar la entidad.
Es precisamente en ese contexto que se deben observar lo que desde hace tiempo ya se rumoraba, que “El Chayo” estaba vivo y que lo declarado por el equipo del presidente Calderón fue “una mentira” por consigna, con la finalidad única de ganar votos. Eran tantos los michoacanos que dudaban de las acciones del gobierno calderonista para con la entidad que en esa proporción reflejaron sus votos contra Luisa María Calderón en las elecciones de julio. Sí, es en ese contexto como se deben investigar “las mentiras” del gobierno calderonista, porque no es posible que los intereses personales hayan estado por encima del interés del Estado y lo más grave con mentiras.