La sombra
¬ Humberto Matalí Hernández lunes 23, Abr 2012Al son de las fábulas
Humberto Matalí Hernández
¡Hicimos lo que hicimos! ¡El mundo tembló
y se alzó contra nosotros!
De modo que fuimos derrotados,
pero las ideas no han muerto.
John Katzenbach. / La sombra
A diferencia de algunos de los actuales autores de novela, John Katzenbach (1950) recurre a la creación literaria del estilo de los autores de la literatura negra, la desarrollada por los grandes clásicos de la primera mitad del siglo pasado, con Agatha Christie, Dashiell Hammett, Ellery Queen, Mike Spillane y otros muchos que conformaron la “novela negra”, con gran influencia en la cinematografía.
A diferencia del multimillonario escritor Dan Brown autor de “El código Da Vinci” y otras superficiales y mediocres novelas, no deja huecos en la narrativa ni pierde la verosimilitud. Además, a pesar de las traducciones hechas en España y que llenan el texto de terminajos y palabras de barrios de mala muerte, según los localismos de la lengua peninsular, se nota que John Katzenbach escribe con excelente prosa, con el estilo periodístico, resultado de su labor profesional como reportero de la nota roja. Su labor es en diarios de Miami, por lo mismo en el caso de “La sombra” la ambienta en esa ciudad y para ello describe con dureza y crudamente, el ambiente de los jubilados que representan un gran porcentaje de los habitantes de Miami.
Uno de los aspectos originales de la novela “La sombra” es que las víctimas del asesino serial son ancianos jubilados, judíos la mayoría sobrevivientes de los campos de exterminio del régimen de Hitler, que escogieron esa ciudad para vivir los últimos años. El criminal es un ex nazi, a pesar de ser judío de la misma edad de sus víctimas. Para extender el racismo del ambiente de la obra, el principal perseguidor de “La Sombra” es un anciano ex detective de la policía de Miami, con un enorme instinto de investigación. Colaboran en la persecución del asesino serial un teniente negro en activo de la policía, y una fiscal de origen latino.
Los tres son parte de minorías discriminadas: un anciano retirado a punto del suicidio, un teniente detective negro en busca de justificar su trabajo y acción entre la discriminación en el cuerpo policiaco y una bella latina, que soporta las ofensas por su origen al realizar la labor de fiscal.
Con el estilo de reportero de la nota roja, Katzenbach mantiene un ritmo veloz y muy bien definido. Las acciones y trampas puestas por el asesino serial, muestran la acción de un villano que ase incorpora como personaje de acción en la última parte del volumen que tiene más de 450 páginas. Antes es como el título de la obra y el apodo impuesto por la comunidad de sobrevivientes de Holocausto judío: una sombra que asesina ancianos a su paso, con venganza mata a los que pasaron y escaparon de los campos de extermino, de los hornos y torturas de las tropas y policía nazi.
La descripción y acciones de “La Sombra” son terribles y los asesinatos los comete en varias entidades y ciudades de los Estados Unidos. La impunidad es resultado de la oscuridad con que las comete, y de los recursos económicos y sobre todo a la estrategia de fingir suicidios en hombres y mujeres septuagenarios o mayores, en los que la muerte es un escape a los terrores y las enfermedades.
Esos mismos seres al final de la vida, sobrevivientes por instinto de unos de los peores terrores e infierno creado por seres humanos, le hacen frente ayudan en su persecución. En un violento y terrible final John Katzenbach describe inusitada violencia entre hombres que por edad y fuerza física minada, pocas veces se atreven a realizar.
Uno de los acianos personajes le explica al joven detective la razón porque los hombres y mujeres de edad se enfrentan valientemente a la muerte, la retan, juegan con ella y vencen sus temores:
“—Pues no lo entiendo -dijo-. No entiendo que se pueda renunciar a un solo minuto de vida, por muy desgraciada que sea.
—Vaya, ¿y qué tiene de especial la vida?”
Filosofía a la que se llega a través de la vida misma, a la experiencia y a la compresión de los hombres que vivieron, sufrieron y amaron durante décadas. Esos detalles hacen que “La Sombra” sea más que una novela de persecuciones, muertes y policías. Es como las novelas negras, un estilo con grandes críticas sociales y de la condición humana, cuando se considera que el crimen, la violencia son el reflejo de la forma de vida y existir de un país. Mejor ejemplo de lo que sucede en este México actual, con una enorme descomposición política, moral, social y económica no puede haber. Con la hipocresía de apoyar todo en una democracia de burla, electorera y que sirve para el enriquecimiento de los nuevos demócratas.
En los años treintas, cuarentas y cincuentas del siglo pasado, el estilo creado por los autores de los EU, llevo muchas de esas novelas al cine, como parte de una profunda crítica social que causó la persecución de los autores y directores, durante el furor anticomunista yanqui del macartismo.
Por fortuna para Katzenbach y otros autores de su estilo, los tiempos del terror persecutorio y torpeza de los censores, desaparecieron, aunque ahora se enfrentan a la banalidad y torpeza de los huecos escritores de la vanalización, como Brown y otros de novelas superficiales, digeribles por la sociedad deshumanizada y hundida en el consumismo. Son los escritores del neo libelarismo y el libre mercado. Es la literatura sin literatura. Igual que los textos de superación personal. Engaña bobos