Entraron contingentes al Zócalo por tres frentes
Megamarcha campesina pide renuncia
de Alberto Cárdenas y protesta por TLC
La megamarcha rebasó las expectativas de sus propios organizadores.
La marcha de las organizaciones campesinas para protestar por el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio rebasó las expectativas y la organización, en razón de que fueron más de 200 mil campesinos los que llegaron al Distrito Federal.
Pidieron la renuncia del titular de Sagarpa, Alberto Cárdenas Jiménez y una nueva agenda sobre los problemas del campo.
Se calcula que la marcha campesina de ayer fue la más numerosa que hayan presenciado los capitalinos durante este milenio, pero la desorganización se reflejó en que a las 18:00 horas seguían llegando camiones foráneos retrasados.
Las 20 organizaciones campesinas que la convocaron fueron incapaces de ordenar la salida de sus contingentes, en parte por la incompetencia de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, que no coordinó los cajones en donde se estacionarían los 300 camiones foráneos en los que llegaron los campesinos, que fueron bajados en distintos puntos de la ciudad, unos en la colonia Obrera, otros en la Santa María y en Peralvillo. El caos vial en la ciudad de México fue insoportable desde las 6:00 horas y hasta avanzada la noche.
Los contingentes llenaron Paseo de la Reforma desde el Auditorio Nacional hasta el Zócalo y desde las 14:00 horas sencillamente no pudieron avanzar hacia ninguna parte, pues aquello se convirtió en una romería.
Los 60 tractores que trajeron los “barzonistas”, desde la víspera, al final sirvieron para tender un cerco al Museo Nómada, en la plancha del Zócalo, a fin de que no fuera afectado por los contingentes que casi se desbordaron queriendo llegar al lugar a donde fueron convocados.
Se tenía previsto que desfilarían los tractores, las vacas de los productores de leche y una manada de puercos que trajeron los porcicultores. Las vacas se quedaron en un improvisado establo frente al monumento a la Revolución y luego fueron llevadas frente a la Bolsa Mexicana de Valores, pues no las incorporaron al desfile y los puercos fueron regresados a sus lugares de origen.
Fue tal el número de campesinos que deambularon por las calles sin organización, que los contingentes obreros, con experiencia en estas marchas, no tuvieron lugares para concentrarse y sumarse a la protesta y sus miembros comenzaron a difuminarse. Tales fueron los casos del SME, los telefonistas, los trabajadores de la UNAM y los mineros, cuyos dirigentes sólo dieron instrucciones de encontrarse en el Zócalo, por lo cual la marcha se trasladó a los vagones del Metro.
La actividad de los campesinos comenzó desde temprano, cuando frente al monumento a la Revolución decidieron prender fuego en señal de protesta y bajo la consigna de “El campo arde” a uno de los tractores que desfilarían más tarde por Reforma, lo cual alertó a los bomberos de la estación “Ave Fénix” a concurrir para apagar el fuego del tractor.
El dispositivo que tendió la SSPDF bloqueó demasiadas calles, fundamentalmente el perímetro A, B y C del Centro Histórico y las colonias Tabacalera y Santa María, Obrera y Doctores, lo cual complicó más el ya de por sí desquiciado tránsito.
Campesinos que fueron bajados de sus camiones en la colonia Obrera decidieron viajar en Metro para llegar al Zócalo, donde a las 14:00 horas no cabía un alfiler, pues la plancha estaba al 50 por ciento de su capacidad, debido a la instalación del Museo Nómada.
Los campesinos de la Coordinadora Plan de Ayala, que llegaron desde distintos puntos del estado de Morelos, sólo decidieron llegar al edificio de la Semarnat, en Periférico Sur y realizar su plantón frente a esa dependencia.
A la concentración de campesinos se sumaron los vendedores ambulantes, que les vendieron desde tortas, aguas, nieves, tamales y una serie de baratijas chinas, inclusive llegaron a tender sus puestos en pleno cruce de calles, por donde caminaban los campesinos sin saber hacia dónde marchar, pues la convocatoria era concentrarse en el Ángel de la Independencia, que registró un anticipado lleno.
El Eje Central de Lázaro Cárdenas, por donde no estaba prevista ninguna marcha, se llenó de campesinos, unos simplemente paseando y otros realizando compras de todos los productos de piratería y ropa que ahí se venden.
En el Zócalo se realizó el mitin central, donde hablaron dos dirigentes, uno por los campesinos y otro por los obreros, ante un auditorio que más bien pensaba en cómo salir de la concentración, pues la plancha resultó demasiado incómoda para este tipo de mítin, sobre todo porque hubo más policías que campesinos, resguardando la Catedral, los palacios Nacional, los edificios gubernamentales y el Museo Nómada.
Ambos oradores protestaron por la apertura comercial a frijol, maíz, carne, leche y productos de la caña y pronosticaron que la medida provocará una mayor migración y el desempleo en el campo.
Cabe hacer notar que estas mismas concentraciones se repitieron en las capitales de 15 estados del país, donde los campesinos tomaron las delegaciones de la Secretaría de Agricultura.
Otros grupos de campesinos decidieron marchar por la calzada de Tlalpan para llegar al Zócalo por 20 de noviembre y otros por calzada Ignacio Zaragoza, en razón de que llegaron a caballo procedentes de Tláhuac y Milpa Alta.
Más de diez organizaciones trajeron ataudes para simbolizar la muerte del campo, otros trajeron mantas en las que lanzaban la alerta de un próximo encarecimiento de la dieta básica del mexicano, como son el frijol y la tortilla.